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jueves, 17 de diciembre de 2015

Clave n°4: “Autoconocimiento y comprensión de la acción”


            Esta clave trata sobre la comprensión de la acción. Sin incorporar debidamente esta clave en la conciencia, difícilmente el estudiante podrá completar la limpieza áurica que llamamos “PERDÓN”.
            La acción debe ser abordada como estudio psicológico y metafísico, y es solo profundizando en el conocimiento de sí mismo desde el aspecto psicológico y metafísico como los seres humanos podrán trascender las limitaciones del ‘kama-manas’ (kama: deseo; manas: mente). Kamamanas es una palabra sánscrita para designar al yo inferior o personal; es pues, la mente dominada por el aspecto ‘deseo y emocionalidad’.
            Existen reacciones mecánicas que forman parte de la psiquis humana y esas reacciones son skandhas, es decir, tendencias y hábitos mecánicos en la conciencia. El subconsciente humano está repleto de “skandhas”, y todos los estudiantes que aspiran a la espiritualización de la conciencia deben primero saber de la existencia del subconsciente, que es una sección de la CONCIENCIA donde se alojan los mecanismos básicos del aprendizaje. El sub-consciente está, como lo expresa la palabra “debajo” (sub) del nivel consciente, pero no ‘debajo’ entendido espacialmente, sino interpretado vibracionalmente. Así mismo, el “supraconsciente” es una esfera vibracional que está por encima o “sobre” (supra) del nivel consciente, siendo la región del alma y del espíritu, a lo cual muchos han llamado en forma genérica “Yo Superior”. Pero todas las palabras y designaciones en el estudio del autoconocimiento son ‘pensamientos’, ‘símbolos’, siendo “la verdad” algo enteramente diferente a la palabra y al símbolo. “La Verdad” supera a todas las ‘teorías sobre la verdad’.
            Aunque el lenguaje es bienvenido y debe ser dominado y conquistado filosóficamente, llega un punto donde también debe ser trascendido, para la liberación y trascendencia de la mente cerebral.

            ‘Trascender la mente’ es trascender el kama-manas (el yo psicológico), es decir, es la liberación de la conciencia de la identificación con el ego personal. Esto es lo que permite ‘la comprensión de la acción’, que no es “reacción”.

            El ser humano, aún identificado con los sentidos materiales, con el deseo y con el pensamiento, está condicionado a las limitaciones del yo individual, cuya base es ilusoria. El hombre así condicionado es presa de los mecanismos del subconscientes, y se ve a sí mismo y ve a los demás como seres limitados y separados entre sí. La ilusión de la separatividad refuerza los mecanismos de autodefensa. Es aquí, en este nivel de consciencia, donde surgen el rencor, la ira, los apegos, y las consecuentes oscuridades del aura. Todo esto es, por supuesto, más complejo, y no es nuestra intención profundizarlo aquí, sino dar pautas claves para la reflexión sobre el camino de la liberación del estado limitado de la conciencia a través del PERDÓN.
            Nadie que no se conozca a sí mismo lo suficiente en relación a estos temas, conociendo el factor de mecanicidad de la mente subconsciente, y conociendo el origen de “la sensación de ser un yo personal” y de la posibilidad de la liberación, puede llegar a perdonar cabalmente. La sola intención de perdonar no bastará para la liberación; es necesario el conocimiento a través del estudio de estos temas y de la autoobservación.
            La ‘reacción’ es skandha (vibración condicionada, mecanicidad) y brota del almacén del subconsciente. Tal es “la mente mecánica”. La “acción”, en cambio, no es reacción, sino un movimiento creativo, inspirado o intuitivo, libre del mecanismo subconsciente condicionado. ‘La ACCIÓN’ pertenece al supraconsciente.

(Subconsciente y supraconsciente forman parte de niveles internos mayormente ocultos de la Conciencia que en psicología freudiana se ha llamado “inconsciente”, pero son, como se explicó, dos niveles bien diferentes dentro del “inconsciente”).

            Quien queda atado al odio es presa me mecanismos subconscientes muy añejos de la conciencia humana.
            Los animales no tienen ira o rencor sino que actúan por instinto. Los instintos animales forman parte de la vida evolutiva de las especies, y toda esa experiencia de vida del reino animal, como de los demás reinos infrahumanos, están alojados en el subconsciente colectivo de la humanidad en forma de aprendizaje primitivo, ya adquirido. Sin embargo el ser humano, conociendo la existencia de su subconsciente o ‘mente instintiva’, (herencia de los reinos menores), debe aprender a aceptar y asimilar lo útil de ese pasado ancestral así como también transmutar lo que es un impedimento para el progreso del alma, ya que en el subconsciente existen elementos útiles y otros que representan trabas para el progreso. Este discernimiento también es parte de “comprender la acción”.
            Por último, entrar en la contemplación del Vacío (Sunyata) ayudará a los estudiantes a desidentificarse de las conductas mecánicas y al desapego (1° clave), siendo más natural olvidar las ofensas pasadas.
            Estas señales de contacto son “dedos que señalan” en una dirección. No se queden los estudiantes con ‘la seña’, y dirijan sus ojos más allá, hacia ‘el sentido’, ‘la meta’…


PAZ EN LOS CORAZONES



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